Mencionada ya en 972, la iglesia está adornada con frescos del artista estonio Nicolas Greshny, que datan de 1950. Greshny respetó las técnicas bizantinas de aplicar pigmentos ocres naturales al yeso aún fresco. Los frescos representan escenas del Antiguo Testamento y la vida de San Roque.
Su obra provoca, fascina e inspira a viajar y meditar. La belleza de los iconos y la intensidad de sus colores invitan a la contemplación.
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